jueves, 24 de septiembre de 2009

El tiempo no lo cambia todo

Hola a tod@s, os adjunto enlace con un artículo publicado en 1987 (hace de esto 22 años).
Como podréis observar, algunas cosas permanecen como hasta ahora, otras sin embargo no.
Un fuerte abrazo a tod@s,
Javier
http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1987/11/16/029.html

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Reflexiones en la Soledad del Farmacéutico Rural (y VI)

LAS SIGLAS
Las siglas son algo más que abreviaturas, un reflejo de la economía que lo impregna todo aunque, paradójicamente, somos abducidos de forma constante para derrochar y despilfarrar por encima de nuestras posibilidades reales de gasto. Esta vorágine economicista y la particularidad de que los cambios se producen a velocidad de AVE (Alta Velocidad Española) nos ha conducido a una simplificación de la que el lenguaje no ha podido permanecer al margen.

Las siglas dan nombre a una gran diversidad de elementos, como es el caso de las enfermedades y los métodos de diagnóstico que se usan para detectarlas, un ejemplo de esto es el TAC (Tomografía Axial Computerizada) y otro, no tan avanzado pero igualmente válido sería el ECG (Electro CardioGrama).

No hace tanto tiempo podías fallecer de un infarto, hoy en día mueres de un IAM. (Infarto Agudo de Miocardio), si te daba un “aire” y quedabas postrado en una cama, se decía que te había dado una congestión, hoy en su lugar debes definirlo correctamente para que no te tilden de cateto, con lo que la forma correcta de denominar este imprevisto vital es que has sufrido una AUC ó AVC (Accidente Cerebro Vascular), para evitarlo hoy en día se suele anticoagular al paciente controlándole el INR (Ratio Internacional Normalizada).

Determinadas enfermedades se han hecho famosas, como el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) y otras menos como el ERGE (Esofagitis por Reflujo GastroEsofágico), han llegado a alcanzar tal notoriedad su denominación por medio de sus siglas que nadie se molesta siquiera en traducirlas.

Es el caso de la gripe A H1N1, la sola introducción del subtipo de la gripe (A) y de los subtipos de proteína de la cubierta del virus -H1 (Hemaglutinina 1) yN1 (Neuraminidasa1)- han contribuido a que una enfermedad, que no ha hecho más méritos que personajes como Belén Esteban para ser famosa, haya alcanzado cotas de popularidad impensables. Todos hemos oído los alarmistas mensajes que la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha pregonado sobre sus “mortales“ efectos; a pesar de ser muy semejante a una gripe normal, nadie ha sido capaz –hasta ahora- de salirse de la corriente de catastrofismo que la asemejaba con una de las siete plagas bíblicas que castigaría y diezmaría la humanidad.

Las siglas nos sirven para hablar de economía, por eso es frecuente usar términos como IPC (Índice de Precios al consumo) ó IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), no nos facultan para erigirnos en expertos en esta materia pero al menos nos ayudan a hablar con algo más de propiedad sobre estos temas.

Nunca tendrás un coche con un buen motor si éste no es al menos un TDi (Turbo Diesel inyección) aunque recientemente también están de moda los TDCi (Turbo Diesel Comanrail inyección). Si es una buena marca probablemente no puedas comprártelo si no acudes a firmar un préstamo al BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) ó al BSCH (Banco Santander Central Hispano), pero ¡ojito! con no pagar algún recibo, puedes acabar en el RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas).

Como iba diciendo, dotar de siglas a organizaciones, enfermedades, …, ha sido una forma de abreviar los a menudo larguísimos nombres de los que se dotan las mismas, simplificación que camina de la mano del escaso tiempo del que disponemos y que se suma a la altísima velocidad a la que se producen los cambios.

Cuando se crea una organización, asociación, ó similar, lo primero es dotarla de unas siglas, es más, generalmente el nombre de la misma dependerá muy mucho de la sonoridad de sus primeras vocales y consonantes, ya que deben de conformar un conjunto que, como mínimo, sean fáciles de recordar y de identificar.

Hoy en día, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que, si tu organización ó sociedad no tiene unas siglas, parece hipotecada desde su nacimiento y se le augura poco reconocimiento ó relevancia.

Hace unos meses tan solo, se constituyó la PNFR (Plataforma Nacional de Farmacia Rural), y si les digo la verdad, a pesar de haber contribuido a la creación de la misma, es muy probable que si un experto en marketing tomara en sus manos estas siglas muy probablemente destrozaría en tan sólo unos segundos esta conjunción de consonantes y le auguraría una escasa repercusión.

Pero la intención de la PNFR no es la de seguir las reglas que marca el marketing con el fin de alcanzar la máxima repercusión, ninguno pensamos en ello a la hora de crearla ni tampoco que fuera importante que sonara bien, la intención era dar forma a una idea y actuar como aglutinador de las distintas organizaciones y vocalías provinciales de farmacia rural que tenían un ámbito de actuación provincial ó regional y que en el plano nacional carecían de cohesión.

No sabemos qué relevancia ó que importancia se nos otorgará desde el resto de la profesión, ó si nosotros seremos capaces de llevar a buen fin esta aventura, pero lo que si tenemos es una gran ilusión por dar solución a una problemática que, de forma directa nos afecta a nosotros, pero indirectamente lo hace también al resto de la profesión y a un modelo de farmacia que se ha comprobado altamente beneficioso para el paciente pero que al mismo tiempo nos perjudica.

Es necesario buscar modificaciones para poder afianzarlo y fortalecerlo aún más, para ello trabajaremos desde ésta PNFR, lo único que esperamos es que nuestros dirigentes recojan el guante que les lanzamos y nos vean como aliados, no como enemigos.

El reto es grande y la elección de las siglas no afectará al resultado final.

Al menos eso creo yo.

Desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla…………

Un fuerte abrazo a tod@s.

Javier

jueves, 10 de septiembre de 2009

ORGANISMOS DE REPRESENTACIÓN Y MALA PRAXIS

Previo a la toma de posesión de la nueva Junta del Consejo General, cada uno de sus integrantes ha realizado declaraciones en las que esbozan un proyecto que parece cuando menos ambicioso e ilusionante.

Observo un interés en dar un impulso fuerte por una farmacia asistencial, que dé respuestas a las demandas, cada vez mayores de la sociedad, una farmacia más profesional y con un enfoque 100% sanitario, para fortalecerlo comentan que tienen la intención de buscar una colaboración multidisciplinar con el resto de profesionales que conforman la atención primaria.

Es ilusionante como digo pero, a falta de concretar estas ideas, ¿qué hacer con las OF que se han alejado del plano eminentemente sanitario?, transformando la relación con el paciente en un trato mercantil con un cliente. Periódicamente aparecen noticias relacionadas con la mala praxis profesional, (redadas en las que se intervienen anabolizantes y esteroides en las que aparecen mezclados farmacéuticos, los dos actores que acudían solicitando antibióticos a OF,…), este tipo de OF dan una mala imagen al resto, y quiero pensar que son una minoría pero, lamentablemente, son las que aparecen en la prensa, radio y otros medios de comunicación.

¿Cuántas veces una persona que está de vacaciones ha entrado en mi pequeña OF y me ha pedido un psicótropo sin la preceptiva receta médica?, te molestas en explicarle que necesita ir al médico para ello y esta persona no tiene más respuesta que decir que en la OF de su barrio se la dan siempre porque la conocen, y nunca ha tenido que ir al médico para que se la receten, complementa además su argumentación con la afirmación de que lleva más de 20 años tomándola y nunca le han puesto “pegas” para “dársela”.

Me parece increíble que al farmacéutico de la OF de su barrio no se le haya ocurrido pensar que quizás hace años que no necesita tomar ese relajante muscular ó que simplemente habría que haberla derivado a su médico de atención primaria para que la reevaluen.

Ocurre igualmente con antibióticos y otra serie de fármacos de prescripción, pero además de esto, suceden otros casos de compras por parte de OF a cooperativas previo acuerdo con delegados de laboratorios que posteriormente recompran para exportar, obteniendo el farmacéutico un porcentaje por su intermediación. Todos tenemos al menos conocimiento de la existencia de éstas prácticas que además de lucrar a unos convierte en una odisea para el resto conseguir determinados medicamentos para nuestros pacientes convirtiendo el acceso al medicamento que necesitan en una auténtica peregrinación de farmacia en farmacia que bien podríamos calificar de via crucis particular.

No quiero parecer aquí el muecín de la mezquita llamando a la oración para que el imán de la misma lance un discurso “incendiario” a los cuatro puntos cardinales del panorama farmacéutico, pero ¿qué hacer ante estas conductas?.

¿Cuál es realmente la función de nuestros organismos de representación?, me refiero a los Colegios Provinciales, Regionales y por supuesto al Consejo General, ¿deben limitarse a trazar las líneas maestras a seguir por la profesión? ó ¿deben profundizar aún más velando para que el ejercicio de la misma se desarrolle dentro de la deontología profesional e ir directamente contra este tipo de comerciantes? (me niego a llamarlos compañeros).

En mi opinión, deben marcar la línea a seguir y al mismo tiempo representar a la profesión en todos los ámbitos, pero no debería eludir ó pasar de puntillas por esta serie de aprovechados que buscan un lucro personal en lugar del bienestar del paciente. Practicar de forma reiterada una dejación de funciones frente a estos comportamientos haciendo bueno el dicho francés del laissez faire, laissez passer, los convierte en cómplices por omisión. No se puede salir a los medios de comunicación diciendo que son casos aislados (quiero pensar que lo son) y no señalar con el dedo a los verdaderos culpables de esta mancha que ensucia a toda la profesión.

¿Se puede ó se debe hacer la vista gorda ante este tipo de prácticas?, sinceramente no, nuestros dirigentes deben de actuar contra este tipo de comerciantes e intentar erradicarlos ó al menos ponérselo más difícil, no me vale el servilismo y corporativismo que secuestra a la profesión, maniatándola e impidiendo su desarrollo como un auténtico servicio sanitario público cuyo eje central debe ser siempre el paciente, ésta es la auténtica razón de ser de la profesión y la única que justifica que perdure en el tiempo, alejarnos de esto es cruzar la estrecha línea que separa la ética de otros terrenos que nunca deberíamos pisar.

Ocupar un puesto en una Directiva de un órgano de representación debería de ser más incómodo de lo que ahora es, y de la misma forma que un padre debe regañar a su hijo cuando hace algo mal porque forma parte de su educación, los órganos de representación deben de entrar en este tipo de prácticas que nos salpican a todos, haciéndonos perder la poca credibilidad que nos queda y dejándonos a la gran mayoría que trabajamos diariamente con honradez, con las vergüenzas al aire y con cara de idiota al observar como hay individuos que se lucran apoyados en una regulación que busca garantizar el acceso al medicamento con independencia de donde el paciente viva.

Es un acto de responsabilidad, y deberían de reflexionar sobre ello para actuar y velar por una correcta práctica profesional, nos va mucho a todos en ello.

Desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla…………….

Un fuerte abrazo a tod@s,

Javier