miércoles, 13 de enero de 2010

REFLEXIONES EN LA SOLEDAD DEL FARMACÉUTICO RURAL (y VIII)

EL EMBALSE

Hoy es un día tranquilo, finalizaron las festividades navideñas y esa inquietante sucesión de días laborables y festivos, inquietante porque, al menos a mí, me desorienta, me hace perder la noción del momento actual, del día en el que vivo.

Hoy es un día normal de los muchos días normales que tiene el año, un día más de trabajo en mi farmacia rural, plano y carente de actividad, un día que me recuerda al aspecto del agua embalsada en los pantanos que abastecen a las grandes ciudades, una lámina de agua uniforme, aparentemente inanimada ante la falta de viento que la haga mecerse al son que éste le marque.

Este descanso, aparentemente tranquilo de los miles y miles de litros de agua en el pantano, se ha visto truncado poco antes de terminar el año, y con él, la aparente “maldición” que parecía instalada sobre la zona Sur peninsular, una situación que dibujaba un panorama realmente desolador ante la falta de precipitaciones.

Se ha roto el hechizo que parecía dirigirnos hacia una sequía irremediable y, al mismo tiempo, nos ha redescubierto el espectáculo, hasta entonces aletargado, de la naturaleza libre en estado puro, un paradigma de la contradicción entre la importancia que el líquido elemento tiene para la vida y los daños y destrozos que es capaz de causar cuando avanza sin control sobre cosechas y viviendas.

El agua vertida desde los cielos, descargada a mares por sucesivas borrascas, nos ha presentado una sucesión de torrentes y riachuelos hasta ahora ocultos, los nuevos cursos de agua han recuperado su espacio natural, han serpenteado por barrancos y laderas hasta desembocar en cauces mayores, y muchos de estos han ido a parar a los innumerables embalses que jalonan la geografía de este país.

El agua llovediza se ha unido a la que reposaba tranquila en el embalse, en espera de su hermana, aumentando el nivel hasta hacer saltar las alarmas, obligando a poner en marcha el protocolo que abre las compuertas para permitir que el volumen embalsado salga y con él se alivie la presión que amenazaba con hacer saltar la pared del embalse.

Es una muestra del peligro que representa una elevada presión sobre estructuras sólidas y resistentes como los embalses, diseñados para contener una determinada cantidad de agua pero que, cuando alcanzan su límite y la avenida es muy grande, ha de abrir compuertas y dejar que el cauce natural sea ocupado de nuevo, evitando así el riesgo de derrumbe.

Hablando de agua y de pantanos he recordado una noticia que leí hace poco y que, a pesar de no tener nada que ver con ella, ha inspirado este Reflexiones en la Soledad del que ya van (VIII).

La noticia en cuestión trata sobre un informe de la OCDE y la ha recogido Cofares en su revista. En dicho informe se comenta que España presenta el mayor índice de farmacéuticos por habitante en lo que respecta a los países que la componen.

El flujo de farmacéuticos sin oficina de farmacia y el de los que trabajan como asalariados es cada vez mayor. Si comparáramos el acceso a la oficina de farmacia con el muro de contención de un embalse, observaríamos que la presión en él aumenta, una presión, que parece no disponer de protocolos de actuación, con lo que las alarmas, más tarde ó más temprano, acabarán por activarse ante el riesgo de grietas que puedan terminar desmoronando la estructura.

Extrapolando esta reflexión y situándola en el contexto histórico de la profesión, hasta la Planificación de Máximos del año 1941, cada farmacéutico podía elegir el curso de su destino, los profesionales, igualmente formados y capacitados, tenían libertad de establecimiento, pero ésta planificación y el Real Decreto 909/78, modificó este cauce ó salida profesional de forma artificial con la intención de acercar las oficinas de farmacia a zonas donde el flujo de profesionales no llegaba.

En la actualidad, esta “obra de ingeniería” denominada capilaridad está completada, yo iría un paso más allá y la calificaría de sobredimensionada, cada rincón de este país, por pequeño y recóndito que sea, tiene una OF al lado de casa y un licenciado titular a cargo de cada una de ellas. Sin embargo, la producción de licenciados aumenta cada año y su acceso a una licencia es cada vez más difícil, por no decir imposible.

La posibilidad, por parte de los que somos titulares de transmitir la licencia ó darla en herencia, la inexistencia de edad de jubilación y la dificultad de puntuar de los que esperan acceder a una, dada la “caprichosa” configuración de los baremos de méritos, no deja resquicio alguno por el que introducir la cabeza, a no ser claro está, que tengas “la suerte” de haber nacido en un hogar de clase alta que te permita pagar una licencia premiando así los duros años de estudio que necesitaste hasta conseguir la Licenciatura.

Llamémosle tensiones en el Modelo, llamémosle presiones ó empuje contra las estructuras, un problema más que a algunos les parecerá menor frente a las amenazas de Liberalización que una y otra vez planean sobre el ejercicio en la Oficina de Farmacia, un problema que asalta mi conciencia en forma de preguntas: ¿cómo premiar a alguien con algo tan preciado como una Licencia Administrativa de uso exclusivo para una Oficina de Farmacia sin discriminar a otro?, ¿qué método sería más justo para designar al adjudicatario de la Licencia?, ¿un examen con categoría de oposición?,…., algo sobre lo que reflexionar, algo complicado ó, quizás no sea tan difícil….

Al contrario que en el gremio de la farmacia, no escucho ni leo a ningún abogado quejarse de que no puede ser Notario, quizás nadie lo haga porque sabe que el camino es el mismo para todos, sólo hay que animarse a realizarlo, lo que no cabe la menor duda es que cuando existe una oferta superior a la demanda es imprescindible establecer mecanismos que permitan realizar una selección, pero ésta debe asentarse sobre la base de una libre competencia donde los mejor cualificados alcanzaran las mejores ubicaciones, punto éste que no se cumple en nuestro gremio.

El acceso a la oficina de farmacia es otra espada de Damocles que se cierne sobre nuestra profesión, presenciar impertérritos cómo aumenta la cantidad de licenciados sin OF, la gran mayoría de ellos en espera de un cambio en las condiciones de acceso, podría asemejarse al espectador que permanece impasible mientras observa cómo viene la riada, una situación que podría quedar fuera de control e incapaz de ser contenida por ningún embalse por grande y sólido que parezca, aunque por el momento parece que a nadie le merece la menor atención.

Medir los conocimientos ó la capacidad de una persona en un solo examen podría ser considerado injusto pero, si este fuera el caso, ¿cómo definiríamos el acceso actual a la OF?....

Desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla….

2 comentarios:

Plataforma Nacional dijo...

Voy a colgar directamente un comentario recibido en el buzón de la plataforma de un compañero del pueblo toledano de Rielves.
El compañero se llama Francisco Guardia Sáez y su comentario es el siguiente:

Enhorabuena por tu articulo, me parece formidable, apelando a una metáfora das en la clave, y planteas con toda claridad entre otras cosas, la insensatez de unos baremos para la adjudicación de farmacias que como es el caso de la socialistisima castilla la mancha que fomentan una adjudicación de tipo endogámico, premiando a unos padres farmaceuticos que ceden sus oficinas a sus vástagos o las traspasan por suculentas cantidades económicas, cuando han sido adjudicatarios de una nueva de farmacia, comentas lo de los notarios, para ser notario no hace falta ser rico o llevar ejerciendo 20 años como abogado, lo necesario es mucho esfuerzo y trabajo, sacar una dificilísima oposición y esto no distingue entre ricos y pobres, jóvenes y viejos, ni hombre ni mujeres, si lo antepones a la adjudicación de farmacias seria irracional que los nuevos licenciados en farmacia, los farmacéuticos adjuntos, los que no tienen oficina de farmacia, no perciban con una claridad lógica la sensación de coto cerrado que se cierne sobre las farmacias españolas, aquí no se prima el trabajo ni la inteligencia, ni mucho menos el esfuerzo, todos sabemos como se adjudican las nuevas oficinas, y si repasamos los últimos concursos objetivamente se puede valorar, el perfil típico es farmacéutico de media- alta edad que lleva ejerciendo en su oficina de farmacia mas de 20 años, y que traspasará su antigua farmacia por una cifra millonaria. Esto a algunos les parecerá bien, a mi no, es injusto y además es insostenible mantener, lo racional, lo que evitaría suspicacias, seria la realización de una pruebas escrita, en definitiva una especie de oposición, donde todos podríamos acudir rurales, parados, urbanos, .... en igualdad de condiciones, sin distinción de sexo, edad y sobre todo de posibilidades económicas.

Comentas la hipercapilaridad del sistema farmacéutico español, es cierto hay poblaciones que carecen de los servicios mas elementales, pero todas tienen su de oficina de farmacia, el dilema esta claro un exceso o un lujo, un lujo , bueno no un lujo no; un servicio necesario, a día de hoy nuestro medio rural sufre un claro proceso de despoblación, que se vera agravada si le restringimos los servicios mas básicos como son la sanidad y la educación, querer un medio rural que vertebre el territorio y por otro lado mermar la existencia de servicios a los que su población pueda acceder es una ecuación de difícil solución, y en esta encrucijada se encuentra la pequeñas farmacia rural española, dando un servicio vertebrador y recibiendo muy poco a cambio por parte de las administraciones, cuando no el menosprecio de sus compañeros mejor instalados. Una solución cerrar farmacias y abrir botiquines en poblaciones de escasa población, pero surge otro dilema, otra cuadratura del circulo, no hay cada vez mas licenciados en farmacia, que futuro profesional les espera, si disminuimos el numero de farmacias existentes, si se realizara tal medida derivaría en una autoinmulacion del sistema actual de farmacia, el cononocido modelo mediterráneo, tan justo y tan injusto, justo porque vértebra el acceso al servicio farmacéutico, injusto con los profesionales que ejercemos en el medio rural.
La solución es clara, cambio del sistema retributivo de las farmacias, pero esta medida siempre contara con la rotunda y unánime oposición de los farmacéuticos mejor establecidos, que por otra parte son los que controlan los órganos de gobierno de las instituciones farmacéuticas, el cambio seria sencillo que los que mas ganan ganaran menos y los que menos ganaran ganaran mas,equilibrando la balanza y bertebrando verdaderamente el mapa farmaceutico español.


Vaya rollo que te en contado.

Desde la farmacia de la localidad toledana de Rielves, recibe un abrazo y mi agradeciento por tu labor.
Ldo.: Francisco Guardia Sáez

oenlao dijo...

un saludo desde la argentina de un farmaceutico de un pueblo ya no tan rural.