miércoles, 22 de julio de 2009

Algo sobre fiscalidad

Hace unos días, un amigo y compañero, que en 2002 compró una farmacia en un pueblo de 400 habitantes, me comentó que había perdido un pleito sobre los impuestos que tenia que pagar por el traspaso y venta de la farmacia.
En su día me preguntó por dichos impuestos y le respondí que a mi entender el impuesto de aplicación era el IVA y que podía estar exento por la transmisión de la totalidad del patrimonio de la actividad.
En éstos momentos, las empresas y profesionales que se dedican a la intermediación en las compraventas y traspasos de farmacias manifiestan que es de aplicación el IVA, que la trasmisión debe ser IVA incluido y que el vendedor, que se encuentra en el régimen de recargo de equivalencia no tiene que abonar cantidad alguna.
Frente a la anterior argumentación nos encontramos la sentencia nº 324 de la Sala de lo Contencioso Administrativo, sección 2ª del TSJ de Castilla la Mancha, de 29 de Junio de 2009, que en su fallo declara que es de aplicación el impuesto de transmisiones patrimoniales, sobre la base, entre otros fundamentos jurídicos el remitido a la STS de 22 de enero de 2004, RJ 2004/864, que rechaza que se trate de una operación exenta por cuanto que lo que se realiza no es un negocio u operación por razón del ejercicio de una profesión o empresa ya que el negocio de la farmacia es la dispensacion de medicinas o medicamentos. Tal transmisión supone la conclusión de su actividad comercial, produciendose una especie de novación subjetiva, que no genera un volumen determinado de ganancias y se agota la actividad de famacia. Pronuciandose que la operacion está sujeta al ITP.

Conclusión, a menos de que desde septiembre de 2002 haya cambiado la normativa relativa al IVA e ITP referente a lo aplicable a las oficinas de farmacia, si alguno quiere y puede vender o comprar una farmacia le recomendaría que se informara en profundidad al respecto.


Un saludo,


Andrés Reviriego.

martes, 21 de julio de 2009

Carta de Apoyo COF de Tenerife

Buenas tardes a tod@s, os adjunto respuesta favorable, ésta vez del COF de Tenerife.
Desde la Plataforma Nacional de Farmacia Rural, agradecemos a la Junta del COF de Tenerife el apoyo a la creación de una Vocalía Nacional de Farmacia Rural.
Hasta pronto,

viernes, 17 de julio de 2009

EL OLFATO


El olfato es uno de los sentidos más desaprovechados, al menos a mí me lo parece. Casi de forma exclusiva, sólo prestamos atención a las señales percibidas a través de la vista y esto ha relegado a otros sentidos a jugar un papel secundario en nuestras actividades, quizás por ello no le otorgamos la importancia que merecen, pero cada uno tiene la suya, y en el caso que nos ocupa el olfato es crucial, por ejemplo, en la palatabilidad de los alimentos, ya que influye en el sentido del gusto.

No voy a decir ahora que yo dé mayor importancia al olfato que el resto de los mortales, tampoco creo que en ello tenga que ver el tamaño considerable de mi nariz, herencia de mi padre, ni que mi pituitaria esté por ello más desarrollada que la de vosotros, abusando del tópico, creo que lo del tamaño no importa, me refiero en este aspecto al de mi nariz, sólo se debe a un crecimiento excesivo del cartílago que impide que cumpla con los cánones actuales de belleza marcados por individuos como Brad Pitt ó George Clooney, si viviéramos en tiempos de la antigua civilización romana otro gallo les cantaría a estos dos ya que ellos serían los que envidiarían mi perfil romano.

Los olores están ahí, simplemente no nos paramos a inhalarlos, y aún así, hay olores que, sin motivo aparente, se te quedan incrustados en el disco duro de tu cerebro, y muchos de ellos con el paso del tiempo te provocan recuerdos que rememoran vivencias de tu niñez ó de tu adolescencia, de las actividades laborales,…

Un ejemplo de esto es el olor a humedad y a cemento que se percibe cuando entras en una habitación donde el día anterior se ha enfoscado una pared ó se ha estado realizando algún tipo de reforma, un olor rancio, cargado, difícil de respirar, que te abofetea la cara y que acude a la mucosa olfativa provocando multitud de señales sinápticas que viajan velozmente a través de las autopistas sensoriales que forman los axones hasta llegar a tu cerebro y que en mi caso fijaron un recuerdo en alguna parte del mismo, el recuerdo de los muchos días en que compartí la profesión de mi padre, él como oficial y yo como su peón, el recuerdo de los sacos de cemento, la arena, los ladrillos, el sudor y las agujetas del duro trabajo de la construcción.

No puedo evitar asociar ese olor a este recuerdo, como tampoco puedo evitar cuando entro en una frutería, sobre todo si es a primera hora y acaban de abrir, te llega ese olor característico a fruta y verdura madura, acentuado por la falta de ventilación y que indefectiblemente asocio a mis recuerdos del año que compartí trabajo como frutero y estudiante de Farmacia. Esos años que me permitieron distinguir entre un apio y un puerro, ese año en el que descargaba y vendía fruta para costearme los estudios y el año en que casi los abandono (gracias Cristina por esos ratos de charla, gracias Mª del Carmen Márquez por ese café en el receso de la reunión de departamento de Microbiología y Parasitología cuando era delegado de alumnos).

Pero el olor es también algo volátil, como su propia esencia, y si no estás atento a la primera “nota”, poco después la sensibilidad de ese primer momento se pierde y lo desaprovechas, ó te libras de él, ya que no todos son agradables.

Trabajo en un pueblo muy pequeño y muchos olores son diferentes a los de la ciudad, dada la cercanía del campo y la presencia de animales podría pensarse que todo huele a boñiga de vaca ó de borrega, pero cuando abro la puerta de mi farmacia, ésta sigue oliendo como la primera vez que entré a trabajar en una, era en la capital y como todas las cosas, tienen su olor característico ó particular.

Algunos todavía piensan que en los pueblos pequeños, al estar rodeados de campo y de animales, todo huele a excrementos, pero mi farmacia rural sigue oliendo a farmacia y a medicamentos, otras farmacias inmensas de ciudad están perdiendo este olor característico, han ampliado tanto el espacio destinado a la parafarmacia que huelen más a bronceadores y a artículos destinados al cuidado estético que a medicamentos.

Me gustaría que los políticos y sobre todo mis representantes hicieran el esfuerzo de acercarse a una farmacia rural, para que se dieran cuenta que a pesar de las dificultades de nuestro trabajo, seguimos haciendo con nuestro esfuerzo diario y nuestra dedicación que sea una farmacia, al menos una farmacia como yo la concibo, una farmacia asistencial donde el eje único y central es el paciente.

Me gustaría también tener un representante en el Consejo General, uno que sepa lo que es una farmacia rural porque cada vez que entra a trabajar en ella la huele, y sabe que sigue oliendo a farmacia, y les aseguro una cosa, este representante, que más tarde ó más temprano tendremos, a mí al menos no me cabe la menor duda, no olerá a boñiga de vaca ó de borrega, olerá igual ó mejor que los demás, quizás así desmitificaremos la creencia que algunos tienen de que todo lo relacionado con el campo huele mal.

En mi pueblo no hay contenedores en las calles, están situados donde termina el pueblo, al parecer es para evitar los malos olores, no quiero pensar que ésta haya sido la excusa para no querer sentar a la misma mesa del Consejo General a un representante de la farmacia rural.

Desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla……..

Francisco Javier Guerrero García
Artículo Publicado en Farmacia Hispalense. Revista del RICOF de Sevilla. Año XII. Junio 2009

jueves, 16 de julio de 2009

Carta de Apoyo del COF de Cáceres

Buenos días a tod@s, os adjunto respuesta favorable a la solicitud de creación de una Vocalía Nacional de Farmacia Rural, ésta vez por parte del COF de Cáceres.

Desde la Plataforma Nacional de Farmacia Rural, agradecemos a su Junta de Gobierno el apoyo a esta iniciativa.

Un fuerte abrazo a tod@s.

Javier

miércoles, 15 de julio de 2009

EL OBSERVADOR. FELIZ CUMPLEAÑOS.

Creo que soy fiel a la realidad y no falto a la verdad si afirmo que soy una persona que desarrollo una gran actividad diaria, al menos los que me conocen creo que no diferirán de esta apreciación.

Si bien es cierto que desarrollo una gran actividad, también lo es que me gusta observar, participar de las cosas como integrante de las mismas aportando ideas ó como un simple observador parecen a primera vista acciones incompatibles, pero son opciones que adopto
dependiendo de la situación ó del momento en el que me encuentre.

Me gusta observar al camarero profesional, sus gestos repetitivos, y la técnica (toda profesión la tiene) para servir una cerveza fría correctamente, el mojado previo del vaso y la inclinación para facilitar la caída del líquido dorado, el vaivén que aplican con movimientos circulares y la subida y bajada que, como jugando con él, le sirve para calcular que no haya más de dos dedos de espuma coronando el vaso y, a ser posible, que ésta resbale ligeramente por la pared del mismo tras golpearlo contra la barra.

Me gusta verlos trabajar, en mi anonimato de la esquina de la barra mientras tomo un café, observo la mecánica de su preparación, la carga del grano molido, su prensado y la colocación del conjunto en el grupo de erogación de la máquina, muchos suelen acompañar este gesto con un golpe seco que encaja hasta el tope el brazo del portafiltro. No sé si será necesario para obtener un buen café, pero el hecho es que este gesto se repite una y otra vez mientras va tomando nota mental de las comandas que los compañeros ó los clientes le lanzan verbalmente.

Parar, observar, un momento de tranquilidad, un remanso de paz, todo un lujo en el acelerado discurrir del tiempo, es tan absorbente la actividad cotidiana, la laboral y el trabajo en casa, que es difícil hacer un alto en el camino y parar, sin más.

Hoy hace un año desde que se me ocurrió la idea del blog.

Buscaba un lugar de encuentro, un lugar para un colectivo al que considero vilipendiado, un lugar que fuera un foro donde volcar todas las ideas que a todos nos fluyen en la cabeza, un lugar, en definitiva, donde reposar y parar a meditar sobre la profesión que hemos elegido desempeñar, y en nuestro caso, sobre la particularidad del lugar donde la llevamos a la práctica. Un lugar donde puedes actuar como parte activa ó simplemente observar.

El blog en sí es algo muy simple, es virtual como el entorno en el que se haya, pero atesora algo tan importante como la información, las ideas, los sentimientos y la opinión, contribuyendo a su expansión a través de esa red de redes que, en un principio tuvo un origen militar y que, en la actualidad se ha convertido en un inmenso océano de posibilidades al alcance de la gran mayoría de personas.

Desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla, el blog me ha permitido observar, y lo que es más importante, me ha permitido conocer e interactuar con más gente en mi misma situación, facilitando que asuma mi problemática como algo colectivo.

El blog me ha permitido tener un lugar de desahogo, un lugar donde compartir opiniones al que se le ha otorgado por Correo Farmacéutico y Diario Médico, a modo de regalo de cumpleaños anticipado, el premio “Los Favoritos en la Red” al mejor blog en la categoría de Farmacia, dándome al mismo tiempo la posibilidad de regalar este premio junto con este lugar de encuentro y este foro de opinión a todos vosotros.

Hoy es el cumpleaños del blog, espero que sea el primero, porque eso será señal de que habrá un segundo, y espero que un tercero,…, de vosotros dependerá que este altavoz de ideas suene a un mayor volumen cada día, por eso os lo dedico a vosotros, observadores que, parapetados en el refugio de vuestro anonimato habéis leído algo de lo aquí escrito, os animo a tomar partido, a participar, a que pongáis cada uno vuestro granito de arena a modo de artículo ó comentario, para que éste proyecto siga siendo lo que vosotros queráis que sea.

Desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla……………

Feliz cumpleaños a tod@s

Javier