sábado, 17 de septiembre de 2011

DESDE LA ATALAYA DEL CASTILLO (IV)

Termina el verano, y un año mas se repite la misma historia, los pocos “forasteros” se marchan, con su depresión posvacacional, casi siento pena por ellos, yo afortunadamente no tengo, alguna ventaja tenia que tener no coger vacaciones, además se han esforzado en hacerme menos monótono el verano, me han enseñado que soy poco profesional, no adelanto medicamentos, ni doy medicamentos sin receta, ni cobro la diferencia de precio entre la marca y el genérico, pues según ellos en sus farmacias de la ciudad por lo visto es moneda corriente, aunque yo no me lo crea, además, para que no me aburra, me han llamado a las horas mas intempestivas para las cosas mas peregrinas, porque en su ciudad siempre tienen una farmacia abierta a cualquier hora para lo que se les ocurra, y que atrasados estamos en el pueblo cuando les insinuó que las dos de la mañana no es hora para venir por un cepillo de dientes, que valiente quejica cuando soy un privilegiado, para el inconsciente colectivo de ellos boticario debe ser algo parecido a Onassis redivivo. Y ya después de tantos años debería estar acostumbrado a las guardias continuas y a esta película.

Y un año más me pregunto, ¿Quién tiene la culpa de esta situación?, seguramente un modelo que condeno a muchos compañeros a partir de los años 80 del siglo pasado a establecerse en pueblos cada vez más pequeños porque un modelo planificado, aunque de manera parcial, nos impedía establecernos en otro lugar, y que además precisamente por esa planificación parcial, impide la normal promoción a través del tiempo, condenándonos a permanecer en nuestros pueblos.

Mal que bien hasta hace unos años, íbamos sobreviviendo, de una manera digna nos ganábamos la vida a pesar de los muchos sacrificios familiares y personales. Con la cascada de medidas de recorte que desde hace diez años nos afligen muchas de estas pequeñas farmacias están al límite de la supervivencia. ¿Qué nos espera en el futuro?, ¿La desaparición como propugnan muchos de nuestros dirigentes? ¿La conversión en una red básica subvencionada por la administración? Lo cierto es que estamos al final de una etapa, donde un modelo agotado debe buscar alternativas para que la farmacia, los farmacéutico nos adaptemos a lo que la sociedad pide de nosotros, lo deseable sería que los cambios nacieran desde dentro de la profesión, para recuperar la legitimidad ante la sociedad de nuestra labor y por tanto de nuestros privilegios. Pero no me cabe duda que en caso contrario será la propia sociedad y la administración quienes los lleven a cabo, de nosotros depende.

Francisco González Lara

2 comentarios:

elba dijo...

He enlazado la noticia en mi pagina www.facebook.com/martaboticaria por ser interesante.Gracias

Fco. Javier Guerrero dijo...

Pues muchas gracias Elba...ó Marta.

Un abrazo,
Javier
PD: Y por publicitar este huequito en la red a través de Twitter :).